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Archivo para la Categoría "Reflexion Diaria"

Fragmento de un espejo – Reflexion Diaria


Al terminar una Conferencia en Grecia, Fulghum se aproximó al director del Instituto que la promovía, Alexandros Papaderos, y preguntó cuál es el significado de la vida. Muchos de los que estaban alrededor se rieron y luego empezaron a dejar el local de la reunión. Papaderos lo miró por mucho tiempo, preguntando con sus ojos si él hablaba en serio y concluyó que si. “Contestaré su pregunta”.

Sacando su cartera del bolsillo , agarró un pequeño espejo redondo. Entonces él dijo: “era un niño pequeño durante la guerra. Un día, en la carretera, hallé los pedazos quebrados de un espejo. Yo guardé el mayor pedazo — Éste aquí. Empecé a brincar con él y me puse fascinado porque yo podía reflejar luz en lugares oscuros donde el sol nunca brillaría — agujeros fondos, hendeduras, armarios oscuros. Continué guardando el pequeño espejo, y cuando yo me torné un hombre, yo conseguí entender qué esto no era solo una broma de niño, pero una metáfora de lo que yo podría hacer con mi vida.

Percibí que soy un fragmento de un espejo cuyo proyecto entero yo no conozco. Con el pedazo que yo soy, puedo reflejar luz — verdad, entendimiento, conocimiento — en los lugares oscuros de los corazones de los hombres y cambiar algunas cosas en algunos de ellos. Quizá otros me vean y hagan lo mismo que yo hago”.

Esa es la grande tarea que Dios nos otorgó — alumbrar las tinieblas existentes en el mundo en que vivemos.No importa cuan malo esté el ambiente donde llegamos, no importa el grado de corrupción de nuestra tierra, no importa cuanto nuestros amigos sean indiferentes al Dios de amor que tanto nos quiere bendecir, cabe a nosotros reflejar luz y disipar la obscuridad.

Si nuestros colegas de trabajo actúan de manera inmoral, seamos diferentes y dejemos la luz del cielo brillar en aquél local. Si nuestros parientes nos critican porque cantamos y glorificamos al Señor en vez de seguir sus pensamientos mundanos, dejemos que la luz de Dios les alcance para que sean también transformados. Si nuestra vecindad camina a pasos anchos para la perdición, encendamos con nuestra vida una lámpara que alumbre todo la calle y también todos los corazones.

Haga un fragmento del espejo de su vida reflejar en todos los lugares oscuros por donde pase.

BENDICIONES!!

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¿Dónde están tus manos? – Reflexion Diaria


Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra está quebrada y abandonada, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino, carentes de recursos para defender sus derechos, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando contemplo a esa anciana olvidada; cuando su mirada es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando veo al moribundo en su agonía llena de dolor; cuando observo a su pareja y a sus hijos deseando no verle sufrir; cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho se convierte en un grito de súplica de paz, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando miro a ese joven ante fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol, cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora harapos sin rumbo ni destino, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando a esa chiquilla que debería soñar en fantasías, la veo arrastrar su existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca y se ciñe el vestido y sale su cuerpo a vender, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando aquel pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico, su miserable cajita de dulces sin vender, cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán tiritando de frío, con unos cuantos periódicos que cubren su frágil cuerpecito, cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanzas vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Después de tanto preguntarme, fui yo quien pregunto a Dios:
“¿Dónde están tus manos, Señor? para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor a los olvidados”, después de un largo silencio escuché una suave voz que me dijo, – Hijo, mis manos, mi mente y mi amor, están en ti, solo tienes que decidirte a comenzar.

Entonces comprendí que las manos de Dios son las tuyas y las mías”, si escuchamos Su voz, El nos va a guiar hacer su voluntad, llevar consuelo a los que sufren, a los enfermos, a los necesitados, a los que sufren de hambre y de frío, acudir a una a llamada no importando la hora.
Si puedes lograr ser las manos de Dios, las personas te verán como un ángel enviado por el mismo Señor.

“Dios te bendecirá, porque habrás cumplido con su propósito”

Bendiciones!!

¿Y tú que dirías? – Reflexion


De pie y en fila junto con su pelotón del Ejército Rojo, Taavi ya había resuelto en su mente lo que iba a decir.

Los oficiales se dirigían hacia él y en el camino le hacían la misma pregunta a cada uno de los soldados en la fila:

-”¿Eres cristiano?” “No”, fue la respuesta. Entonces se acercaron al próximo: “¿Eres cristiano?” “No”, contestó.

Los jóvenes reclutas permanecían parados en atención, con la mirada fija hacia delante. Los interrogadores se acercaron un poco más al joven estonio de dieciocho años de edad, que había sido reclutado por el Ejército Rojo durante la ocupación de su país por los soviéticos.

Taavi era creyente desde hacía varios años. Aunque en su país solo se les permitía ir a la iglesia a los mayores de edad, la abuela de Taavi había compartido el evangelio con su joven nieto. Él había aceptado al Señor como su Salvador, y aunque no le era permitido asistir al templo, su abuela le enseñaba lo que iba aprendiendo durante la semana.

Los interrogadores se acercaron. Taavi nunca dudó de cuál sería su respuesta. Varios años atrás había tomado una firme decisión, pero aún así estaba nervioso. Cuando los oficiales llegaron a su lugar en la fila, le preguntaron: “¿Eres cristiano?” Sin vacilar, Taavi dijo con voz clara, “Sí”.

“Entonces ven con nosotros”, fue la orden del oficial a cargo. Taavi los siguió al instante. Subieron a un vehículo y se dirigieron hacia el edificio donde estaba la cocina y el comedor. Taavi no tenía la más mínima idea de lo que estaba por suceder, pero obedeció las órdenes.

Los oficiales le dijeron: “Te vamos a sacar del entrenamiento de combate. Eres cristiano y sabemos que no vas a robar, por lo tanto te vamos a colocar en la cocina”. En la cocina se gestaba la mayor operación de mercado negro del Ejército Rojo. En ella se llevaba a cabo el contrabando y la venta ilegal de alimentos para los hambrientos soldados. Ellos sabían que la presencia de Taavi reduciría el robo.

Cuando seas retado por causa de tu fe, levántate y proclama con audacia la verdad. Dios estará contigo y Él te recompensará tu fidelidad.

Bendiciones!!

Reflexion del DIA: Papá, quiero ser como tú


Mi hijo nació hace pocos días, todo salió bien, pero yo tenía que viajar ¡tenía tantos compromisos! Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba; aprendió a hablar cuando yo no estaba.

¡Cómo crece de rápido mi hijo, cómo pasa el tiempo! A medida que mi hijo crecía siempre me decía: Papá, algún día quiero ser como tú… ¿cuándo regresas a casa? -No lo sé, hijo, pero cuando vuelva jugaremos juntos, ya lo verás.

Mi hijo cumplió 10 años hace algunos días y me dijo:
-Gracias papá por la pelota, ¿juguemos?
-Hoy no hijo, estoy muy ocupado, tu sabes, tanto trabajo…
-Está bien -me dijo- sabes, algún día quiero ser como tú.

Mi hijo regresó el otro día de la universidad, todo un hombre, -Hijo, estoy orgulloso de tí, ven, siéntate y conversemos un poco…
-Hoy no papá, tengo compromisos, préstame el auto para ir a visitar a unos amigos.
Ya me jubilé, mi hijo vive en otro lugar, el otro día lo llamé:
-Hola hijo, ¡quiero verte!
-Me encantaría papá… pero tú sabes…en fin; pero me encantó escuchar tu voz, para otra ocasión será.

Al colgar el teléfono me puse a pensar… y me di cuenta que si… que mi hijo es igual a mí.

Lo que tú siembres hoy, lo cosecharás mañana

BENDICIONES!!

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